Yo siempre quise ser vedette

Friday, October 30, 2009

Gustavo Peña Borghini

Aunque pasen los años, no pasa un día que no piense en él.






P.D. Abuelito, por seguridad no puedo enceder tus veladoras...

Monday, October 19, 2009

Muertos

Friday, September 18, 2009

32

El mejor regalo, poder disfrutar de una cena con M.

No, ya en serio, el mejor regalo serían unos boletos para ver a Faith no More, lo se, ya estoy ruca y por eso me emociono, nada más que no mucho porque no quiero que me vaya dar un paro cardiaco.

Tuesday, August 25, 2009

Estamos en el hoyo...

A partir de la reflexión de Ernesto Priego.

A pesar de las dificultades económicas, mis padres decidieron brindarnos, a mis hermanos y a mí, la oportunidad de estudiar en una escuela particular con cierto prestigio al norte de la ciudad. Recuerdo que al inicio de cada ciclo escolar llegaban las cajas con los libros gratuitos de la SEP y la maestra se encargaba de repartirlos pero únicamente para ser forrados porque su destino eran los libreros, de los que no salían sino al final del año, para ahora sí para ser entregados definitivamente y engrosar nuestros libreros particulares. Recuerdo que siempre me hacía mucha ilusión abrir estos libros nuevos, diferentes a los que nos hacían comprar por separado, aquellos que en realidad eran nuestros libros de texto.

Habrá que ser honestos, si dejamos a un lado la anécdota tierna y familiar sabemos que la mayoría de los niños en México no cuenta con la oportunidad que yo tuve. Para la gran mayoría, los libros de texto gratuitos son guía indispensable en su educación. Lamentablemente la edición de estos libros se encuentra en manos de personas ignorantes e inexpertas que deciden de tajo los contenidos que se pueden o deben eliminar.

Ciertamente este punto ha generado muchas opiniones contrarias al respecto, no sin razón, pero me parece que el problema es mucho más grande y más añejo que las notas periodísticas que aparecieron esta semana. Vuelvo a la anécdota escolar para platicarles que estudié la preparatoria en una escuela particular incorporada a la Universidad Autónoma del Estado de México. Al finalizar el segundo año el director de la institución nos informó que el plan de estudios había cambiado y al contrario de lo que pensábamos, el tercer año no sería dividido de acuerdo con las áreas de estudio que iniciarían nuestra formación para la posterior etapa universitaria. En lugar de esto, todos abarcaríamos un tronco común cuya finalidad primordial era prepararnos para ser "los profesionistas del futuro". Nuestro nuevo plan de estudios incluía materias como: Innovación tecnológica, Ecología, Resolución de Problemas, pero olvidaba materias esenciales como Historia, Literatura o Matemáticas. Durante ese tercer año construí un invernadero y diseñé unos pantalones que por medio de cierres se podían convertir en bermudas, shorts y hasta en bolsa. Desafortunadamente cuando ingresé a UNAM, a la FFyL, y me enteré de las materias que la mayoría de mis compañeros había cursado, sentí que había sido víctima de un mal chiste y que desperdicié un año de estudio.

Desconozco el proceso por medio del que se elaboran los planes de estudio pero conozco a muchos profesores encargados de enseñárselos a los alumnos y eso me da más miedo todavía. Mi madre es maestra de nivel básico, por lo que he tenido la oportunidad de conocer a muchos de sus compañeros maestros. Al tener esta cercanía he escuchado muchas anécdotas que denotan la pobre cultura que tienen algunos de estos educadores. Hace ya un par de años la hija de una de las compañeras de mi madre, que cursaba segundo grado, se quejó porque la maestra, otra compañera, le había tachado su tarea, que consistía en hacer una plana de la palabra aprendida en clase. La maestra había hecho el dibujo en cada cuaderno y a continuación había escrito la palabra, de manera que los niños sólo tenían que repetir la palabra a lo largo de la hoja con la intención de familiarizarlos con su ortografía y su significado. El dibujo en la tarea mostraba una taza de cerámica, sin embargo, la palabra escrita era "tasa", así que la niña empezó a escribir tasa, tasa, tasa, hasta que su madre se dio cuenta del error, le explicó la diferencia y corrigió la palabra, al día siguiente la maestra muy segura de sus conocimientos tachó la tarea de la niña porque insistía que "tasa" era la palabra correcta. La niña le explicó a la maestra que su madre y ella habían consultado el diccionario de manera que habían corregido el error. De cualquier forma y sin atender ninguna explicación la maestra tachó la tarea porque la instrucción había sido hacer una plana de la palabra escrita "por la maestra" y no consultar el diccionario. Esta anécdota no da risa, da pena ajena y más pena por todos los niños que tienen al frente, maestros como estos.

Cada año se anuncian recortes en los contenidos de los programas de estudio y en esta ocasión nuevamente la historia es la afectada, quisiera creer que el recortar temas responde más a un descuido o desconocimiento por parte de los encargados de la elaboración y edición de los textos, que a una intención mucho más oscura. Sin embargo, cualquiera de las razones tiene un precio, acaban de publicar que el "descuido" costará millones de pesos. Por otro lado recortar temas fundamentales en el programa educativo sin duda tendrá costos mucho más elevados.

Hace un par de meses la nueva directora del MNA ofreció una entrevista al periódico "Reforma" y mencionó que desde su muy particular punto de vista el museo carecía de información que lo vinculara con el presente, según sus propias palabras "Al contenido le falta el final, esto es, lo referente a Mesoamérica, el siglo 16, que es el puente con el presente. Es importante divulgar cómo terminó esta potencia creativa indígena durante el siglo 16". El estudio del siglo XVI mexicano sin duda se refiere a la etapa colonial, que ha permanecido un tanto relegada mientras que la grandeza de las culturas prehispánicas ha sido utilizada desde la época del Porfiriato como el vínculo unificador que permite a los mexicanos pensar en un pasado glorioso con la promesa de un futuro que también puede serlo. Lamentablemente, la propuesta de la Dra. Magaloni, que era un claro intento por incluir el mestizaje producto de la época colonial en el discurso museográfico no tuvo una buena respuesta y fue atacada por intentar cambiar la idea que tuvo el presidente López Mateos. Me apena pensar que las personas que se ofendieron por la idea ni siquiera tienen presente el hecho de que el Museo Nacional de Antropología también está compuesto por una amplia sección, toda la planta alta, dedicada al estudio etnográfico de los pueblos indígenas actuales. Estamos tan orgullosos de nuestro pasado indígena pero renegamos del mestizaje y desconocemos la riqueza cultural de las comunidades al interior del país.

Insisto, el problema de los libros de texto gratuitos es apenas un indicio de lo podrido que está el sistema educativo en este país.

Monday, August 03, 2009

Portavasos

Después de una semana bastante complicada, el fin de semana me dediqué a relajarme, y de qué manera. Ya sólo me falta decorar dos calaveras y colocarles a todas la resina protectora. Hasta el momento estoy bastante contenta con el resultado.